Cronicas mundanas de kunchinchin.09
Don Catalino Avaricio ha decidido a sus 80años pasar el permiso de conducir.
Una asignatura pendiente en su vida, aunque, a lo largo de estos últimos años, por algún extraño complejo, pretendía ser poseedor tanto de permiso como de coche. (Advierto, es una tendencia del Avaricio; como le prestéis oído, hasta puede llegar a pretender que tiene un submarino amarillo en el mediterráneo).
En Radioboomerang, gracias a la información de Duk Remington estamos en medida de ofrecerles en exclusiva el noticion “Avaricio y su coche “lere”. Precisamos que, al no querer ninguna autoescuela hacerse cargo de su educación vial, el Avaricio se presento por libre.
Los exámenes teóricos, presuntamente aprobados, son una copia bajada de Internet en la que un amigo suyo (falsificador profesional) añadió su nombre y los sellos oficiales necesarios.
En cuanto a la practica, después de haber saltado varios semáforos en la ciudad, atropellado dos gatos, machacado el coche por los cuatro costados a la hora de aparcar, meterse en sentido contrario (una suerte que no viniera ningún coche enfrente), calar a cada arranque, confundir el freno y el acelerador, pasar de la primera a la quinta quedándose parado de lleno en una rotonda, la policía lo acabo deteniendo en el autopista circulando por la vía de seguridad a cincuenta kilómetros por hora.
El examinador en estado plasmático, incapaz de pronunciar palabra o hacer algún gesto, no pudo tomar cartas en el asunto (lo que al Avaricio le pareció muy buena señal. Pensaba: “Si no me hace comentarios es que lo estoy haciendo de PM para arriba”.
La policía local pensó que el asiento vecino al del conductor estaba ocupado por una momia. Fue multado, en primer lugar, por violar la minima de velocidad permitida en la autopista, conducir con la “L” sin acompañante y en segundo lugar: habiendo metido la marcha atrás en cuenta de la primera se subió literalmente al coche de la policía - fue detenido y denunciado por atentar contra el psiquismo de un funcionario del estado (el examinador).
Aun recuperándose de la conmoción emocional sufrida en un hospital de la Kapital.
Estos últimos días hemos podido ver a Don Joan Catalino Avaricio circulando por el barrio con este peculiar coche no necesitando permiso de conducir.

Duk Remington



