Diario marciano
Sabado 3 de enero 009
En los alrededores del Kultorium, visto el éxito de la primera tienda dedicada a la venta de incienso, otros negocios fueron haciendo su aparición. Se vendían estatuas de Lucifer así como de algunos otros demonios menores (las del Tomate, fueron fundidas afín de ser transformadas en algún que otro SatanoSanto gozando del fervor publico). Gallos para ser degollados (al parecer al seños de las tinieblas, le agradaba la sangre de esos animales - aunque el haya confesado una preferencia por el champán - el de la región francesa de la Champaña - y el cochinillo asado). Bueno los sacrificios se siguieron practicando. Los gallos degollados eran discretamente recuperados por el cocinero de uno de los numerosos restaurantes cercanos al Kultorium, pasados por la picadora y cocinados eran ofrecidos en la carta como albóndigas de avestruz. El precio era aun más exótico que la zancuda ave.
Tiendas de ropa, vendiendo imitaciones de los más recientes modelos lucidos por el Ángel caído, así como pulseras collares y otros complementos, rivalizaban con las de calzado o las de "souvenirs".
La ropa de ceremonia utilizada por la Misaka durante el Kulto era a su vez recuperada. Troceada y cosida con cuero y otros materiales tomaba forma de amuletos cuyas propiedades curativas ya eran famosas.
Un núcleo comercial bautizado Naxadu, había nacido.
La guinda la puso la pirula. Compro a muy buen precio una partida de preservativos defectuosos lo que la animo a realizar un sueño largamente acariciado: el "sex-shop".
Las películas "porno", de factura muy casera, protagonizadas por Ninfo tenían su éxito. Una amplia gama de consoladores - adquirida a precio de costo en otro sex-shop liquidándolos por tener un tamaño (el XXL) poco comercial - fue adquirida. Otros objetos destinados a despertar la libido mas dormidas, eran fabricados en un nuevo anexo del Kultorium.
El Tomate, mascara en cara para no ser reconocido, participaba en las XX. Una pena que ya no tuviera al mono, la pareja hubiese dado mucho juego. En cuanto a la Misaka recordando sus años mozos en los que costeo su carrera gracias al puterio, hizo construir un "burdel" al lado del Kultorium: "Las putas sagradas de Lucifer".
El negocio crecía.



