La llegada de Mex a la Tierra
MEX FAUVE TOTAL
Llegue a la tierra. Hubiese podido ser otro planeta cualquiera, pero fue la tierra. Un incidente, un cataclismo en mi vida me incito a salir de Marte sin rumbo fijo. Me hubiese podido quedar, por supuesto, en realidad nada me obligaba a alejarme de familiares y amigos. Cara o cruz, quedar o irme. La moneda callo por el lado aventura. Además quería comprobar si la teoría de una guerra nuclear habiendo dejado al planeta azul radioactivo era cierta.
Estoy en el cielo "terrestre" dispuesto a aterrizar, cuando algo pasa ante mí a toda velocidad. Dirigió sobre "el objeto volante no identificado" mi camera. Una asombrosa imagen aparece en la pantalla. Un ser montado en una escoba da zumbidos, como un murciélago, por el cielo constelado de estrellas.
- - ¡Que cosa mas fea, palabra de marciano!
Observo la imagen más detenidamente. Una figura muy delgada, encorvada hacia delante, frenada en su afán de alcanzar más velocidad por una chepa, que rompe la aerodinámica de la posición y le impide alcanzar más velocidad, el pelo rizado de un color parecido al de las cerdas de la escoba vuela tras ella, como si fuera la cola de un cometa.
Se ríe. Una risa inquietante, malsana; una risa de demente. Le doy al zoom para observar mejor su cara. Nariz aguileña adornada por una mancha, testigo de la verruga que le acaban de quemar. En la oscuridad de su boca tan negra como un pozo de mentiras, se ven unos dientes pequeños y afilados que me traen al recuerdo las serpientes del bosque subterráneo de Marte. Un respigón de miedo y asco recorre todo mi cuerpo. Para evitar ese género de reptiles mis antepasados eligieron el fondo del mar por morada.
Decido seguirla, a prudente distancia, para no ser visto. De repente con un estridente aullido baja en vuelo picado hacia un claro del bosque iluminado por una hoguera. Sus sayas hechas jirones arañan la noche en su vertiginosa caída.
Mi nave espacial excava un agujero en la tierra hasta quedar totalmente escondida, la tapo bajo las ramas de un árbol y me acerco sigilosamente al claro. Aquel ser desmelenado, sayas alzadas dejando ver unas piernas encorvadas, sin duda peludas como las de una tarántula, antes de que la cera llevara a cabo su minucioso trabajo, palo de escoba en mano, salta alrededor del fuego.
A cada salto su melena suelta manadas de piojos. Nube viva y negra cayendo lentamente al suelo. Me encojo un poco mas entre los matorrales, mientras pienso:
- -¡Hay que ver! ¿La radioactividad parece haberles dejado el cerebro hecho polvo?
En un ramalazo de ira acompañado de la misma risa demente agarró un sapo por las patas y gritando incomprensibles palabras, hizo girar el animal encima de su cabeza, antes de lanzarlo con un aullido a la hoguera.
Una mano me tapo la boca ahogando mi grito y de paso impidiendo el sobresalto de mi cuerpo
- - No grites o Canarda nos pillara a los dos.
La mano aflojo la presión, gire la cabeza y mis ojos se encontraron con la cara pecosa de un adolescente como yo.
- - Nos tenemos que ir de aquí, dentro de nada llegaran las otras brujas. Esto se va ha poner imposible.
La ciudad me sorprendió al salir del bosque, desconcertado mire a mi alrededor: autopistas, circulación, altos bloques de edificios, luces en la noche; aquí el asfalto y la naturaleza parecen echarse un pulso. Mi acompañante me mira de reojo, me observa, antes de preguntarme:
- - No eres de aquí, verdad. ¿De donde eres?
- - De Marte.
- - ¡Joder, tío! ¡Que salida tan buena!
Se ríe.
- - Eres un "sin papeles". ¡A que si! Mira, a mi me da igual, me llamo Tayik y mi padre es también un inmigrante. Vamos tío, te invito a tomar algo.
Nos sentamos en una de las terrazas instaladas en una ancha acera que parece estar ahí para impedir a la vegetación inundar, a oleadas verdes, la ciudad. De espaldas al bosque contemplamos los escaparates de las tiendas, los pasantes, los coches deteniéndose en el semáforo cercano. La noche es tibia, una agradable música nos envuelve. Para mi todo es nuevo, todo me fascina. Miles de preguntas nacen en mi cabeza, pero no se como presentarlas a Tayik. En principio soy terrícola, este mundo no debería de serme desconocido. Opto por un prudencial silencio, escucho. Mañana será otro día.
Una luz inhabitual me despertó. El sol.
En Marte se organizan excursiones guiadas por Terraroja para ver el sol, la luna, las estrellas u otros planetas. Sino, tan solo los podemos ver en las megapantallas de nuestras burbujas submarinas.
Al vivir sobre la corteza terrestre los terrícolas no escapan al ritmo de los astros. Probablemente la división del tiempo este marcada por ellos, contrariamente a Marte.
Esta tarde he quedado con Tayik, tenemos la intención de volver al claro del bosque para asistir, esta vez, al ceremonial de las brujas en su totalidad.
Mientras tanto decido recopilar un máximo de información sobre este planeta de acogida. Busco una red terrícola, para enganchar mi ordenador, Internet. Pueblos, culturas, idiomas, religiones, países, geografía, historia, tengo a mi disposición una valiosa información. Incluso configuro la pantalla de mi ordenador para mostrar un reloj. Estoy de lleno en el tiempo terrestre.
Aquí, como en Marte el núcleo de la sociedad es la familia, con una diferencia, los terrestres, ellos si, tienen sexos diferentes. Me rió para mis adentros: al ser todos los marcianos idénticos, yo tendría, según la óptica terrícola, o dos papas o dos mamas.
Tayik, me espera en el patio de su casa, donde esta sumergido en un juego consistiendo en hacer pases con una pelota ayudado únicamente por los pies.
- - Ven, estos son mis amigos. A propósito: ¿Cómo te llamas?
- - Mex. Mex Fauve Total
- - Hasta el anochecer todavía quedan unas horas, te apuntas.
- - Por el momento prefiero mirar. Pero, después si me gustaría jugar.
No se de que va el juego, por ello, observo detenidamente. Dos equipos, dos porterías, defendidas cada una por un jugador. Los unos se mueven por el terreno, se pasan la pelota - los otros intentan adueñarse de ella - hasta llevarla ante la portería, y ahí se trata de engañar al guardián y colocar la pelota entre las redes. Es divertido mirar la estrategia desarrollada por cada equipo, la manera en la que los jugadores se colocan, se posicionan, avanzan o retroceden, los unos por las bandas, los otros por el centro, y algunos a la retaguardia defendiendo la proximidad de la portería, prestando mano fuerte al guardián. Me hacen pensar en las piezas de un tablero de ajedrez, enfrentándose las unas a las otras, es el mismo principio, la misma filosofía, un juego de estrategia, el uno meramente intelectual, el otro aunando intelecto, resistencia física, agilidad y precisión para mover y lanzar la bola.
Prefiero, por esta vez, abstenerme, aunque la pelota invita, tentadora, mis deportivas a estrenarse en su cuero. Al final del partido cojo la bola entre mis manos, es dura, la dejo caer al suelo intento dirigirla con mis pies, no es fácil, parece tener voluntad propia y escapa a mi control. Conclusión: tendré que entrenar antes de poder participar en el juego.
Oscurece, Tayik y yo silenciosos nos deslizamos hacia el bosque. Por mi mente desfila la información leída en Internet: Tierra año 1999, una mezcla de antiguas supersticiones y avanzada tecnología se codean. Las brujas ya no son lo que eran. Que le vamos ha hacer, los tiempos cambian. Si antes, eran viejas, feas, desaliñadas y se ocupaban única y exclusivamente de la brujería, hoy en día, o son guapas y jóvenes o lucen palmito retocado por la cirugía estética, debidamente siliconadas, vestidas a la ultima moda se mueven por la vida diaria en diversas profesiones, preferentemente las relacionadas con los medios de comunicación. Tan solo toman su aspecto más tradicional, conciencia profesional obliga, para las reuniones, generalmente anuales, como la de esta noche.
Canarda, la mas concienzuda, parece ser, ya salta alrededor de la hoguera, esta vez con una gallina degollada en mano. Lanza conjuros mientras una espuma blanca le sale por la comisura de los labios.
De los cuatro puntos cardinales, las demás brujas van llegando. El aire se lleno de piojos. Unas echan sapos por la boca, mientras las otras de una patada los mandaban a la hoguera. Saltos, brincos, risas demenciales.
El fétido olor de sus cuerpos mezclado al de los sapos churruscados infecta el aire: ni siquiera los piojos sobreviven a tan infame olor y caen asfixiados al suelo, transformándose en una negra y orgánica alfombra donde las uñas pintadas de rojo ponen una nota de color.
Tayik me pasa un pañuelo empapado en agua de colonia, animándome a ponerlo delante de la nariz.
Tras el brincante ceremonial las brujas se sentaron en el suelo y entablaron una larga charla.
- -Nos largamos Mex. Esto ya no es divertido.
- -Que van ha hacer ahora.
- - Establecer una estrategia para, de una manera u otra, hacer la "puñeta" a todo lo que las rodea.
- -¿Que van a sacar con eso?
- -Pues nada. Quizás una efímera satisfacción para calmar las numerosas frustraciones de sus vidas vacías, carentes de sentido, "aburradas" en la monotonía de un cotidiano sin sorpresas. Bajo un aparente éxito social y profesional, duerme un fracaso personal. Buscan un modo de evasión a su mediocridad. Quizás así, incluso, se sientan útiles, porque en el fondo no sirven para otra cosa. Solo para hacer la "puñeta" y llenar el aire con sus podridas y piojosas palabras.
En Marte no tenemos brujas y la capacidad intelectual de cada uno es aprovechada en beneficio de la comunidad.
Contrariamente a la teoría marciana no hubo ninguna guerra atómica en la tierra, aunque el cerebro de ciertos terrícolas este aun más afectado que si hubiese sido expuesto a una tremendísima radioactividad.
En le planeta azul la populación se concentra en las ciudades - o alrededores - como es el caso de la familia de Tayik.
Los trabajos del campo son llevados a cabo por robots y las granjas dirigidas por ingenieros agrónomos, los unos, e ingenieros en robótica, los otros.
Las clases se imparten por Internet y los alumnos frecuentan la escuela dos días a la semana para pasar pequeños exámenes rutinarios permitiendo, por un lado, a los enseñantes comprobar si las lecciones han sido asimiladas y, por otro, a los alumnos de aclarar dudas.
Los deberes se mandan, cada día, por correo electrónico. Una vez las tareas escolares terminadas, llega el tiempo de los juegos.
Tayik, como la mayoría de los adolescentes, tiene reservada una parte de su habitación para los juegos virtuales, sobretodo de conducción. También juega en el exterior: al futbol o al baloncesto. Estos dos deportes me están permitiendo ampliar mi círculo de amistades y me han hecho comprender que algunos terrícolas, al igual que Canarda, manifiestan una asombrosa capacidad para sembrar, con su comportamiento, la discordia en todas partes, incluso en un terreno de futbol o una cancha de baloncesto.
Desde luego, Babon no tiene nada en común con el resto de los chicos.
Su inteligencia, más lenta que la de sus compañeros, no le permite seguir una escolaridad normal. Colecciona los ceros como otros los cromos. En una palabra no se entera de nada y lo peor es que pone todo su empeño en impedir a los demás alumnos progresar. Siembra la discordia, insulta a compañeros y profesores. Una pesadilla llamada Babon castiga a toda una clase durante varias horas.
A un momento dado los "profes", habiéndole clasificado en la categoría de los "irrecuperables", se abstenían de ponerle una nota y lo dejaban pasar año tras año.
Comprendí, entonces que el sistema escolar terrestre, tiene fallos. ¿Qué opción le queda a un profesor cuando un alumno no asimila las enseñanzas más básicas de primaria? ¿Suspenderlo? Hasta que cumpla los 20 años en primer año de primaria.
No les queda otra opción que dejarlo seguir - no aprendiendo - sino seguir haciendo la puñeta años tras año a todo su entorno.
En el campo de las actividades deportivas paso lo mismo. Lo largaron del equipo de futbol donde entrenaba, de la misma manera que lo largaron de todas las instituciones donde una ley (como en el caso de la escolaridad obligatoria) no les imponía la presencia del Babon.
Canarda, siempre a la búsqueda de nuevos elementos subversivos para añadir a la lista de sus reclutas. No tardo en fijarse en el Babon.
- -Justo lo que necesitamos. Estupido, envidioso, mentiroso y puñetero.
Así pues, a la salida del colegio hablo con Babon.
- -Mira chaval, eres una promesa de "la fechoría y compañía". Tú, solo, no pintas, ni pintaras jamás un pimiento podrido. Sin embargo nosotras pondremos a tu disposición todos los medios necesarios para dar credibilidad a tus palabras: más cargadas de mentiras que mi cabeza de piojos en las ceremonias anuales de las brujas. Serás el rey de la difamación. ¿Quién sabe? Hasta podrías llamar la atención de Lucifer.
En este último punto Canarda miente descaradamente. La verdad es que, el Señor de las tinieblas, no se rodea de imbeciles. Tan solo le interesan, los rebeldes, orgullosos, inconformistas saltándose alguna que otra norma social o hipócritamente moral, eso si, siempre, con cierto nivel. Por favor, tomen nota, el infierno no es el cubo de basura del Paraíso. Lucifer, el mas bello y cercano a Dios de todos los Ángeles, no sabría contentarse con lo que Dios no quiere en su paraíso. Tayik, me pregunto un día si creía en el diablo. Me hizo gracia, en verdad tan solo los que creen en Dios pueden creer en el Ángel caído. Y yo, Mex Fauve Total, no tengo ni Dios ni Diablo al que someter mi libertad, así de sencillo.
En resumen, Lucifer no quiere saber nada de Canarda y compañía. De hecho, pensaba:
- - ¡Por favor! ¡Que indecencia! Seria por mi parte una falta de gusto total. Yo LUCIFER rodeado de "eso" ¡Vamos no me fastidiáis!
El viernes, por la tarde, como todos los viernes, Canarda, fue a entregar su informe semanal al "Gran Hermano" Desús Migas.
- -¡Un nuevo recluta! ¡Tenemos un nuevo recluta! Jadeaba, como una perra en celo.
- -Es el más imbecil de todos. Dotado de una predisposición natural al "puñeteo". ¡Un chollo! ¡Una ganga! Lo tenemos garantizado. Si algunos practican la falsedad y la difamación a cambio de remuneración, este lo hace gratis. Por gusto. Un chollo total.
- - ¡Buen trabajo!
Para manifestar su alegría Desús Migas y Canarda lanzaron al aire una serie de pedos tan imponentes como una "mascleta" valenciana. La demencia de sus risas servia de acompañamiento a la monumental tronada.
Babon, mejoro mucho sus "puñeteos", perfecciono y exploro nuevas formas de hurto, se puso a fumar y vender marihuana. No solo una manera de incrementar su economía sino también, de embrutecer a otros jóvenes, ellos, si dotados de todo lo necesario para ser gente de provecho en la sociedad. La filosofía del Babon es sencilla: reducir todo el mundo a su nivel.
Esta oscureciendo, la luna asoma su faz redonda, por el transparente techo de mi nave espacial - por la noche no la camuflo con las ramas de los árboles, así, tumbado en un improvisado camastro, duermo con el cielo y sus constelaciones por techo. Me gustaría seguir escribiendo, pero los parpados, bajo la presión insistente del sueño, se empiezan a cerrar y mañana me toca madrugar; el trabajo conseguido para mí por el padre de Tayik, lo requiere.
En el planeta azul, la vida no es siempre de color azul o rosa. Tira al gris con frecuencia.
El sistema económico es muy distinto al marciano, aquí las empresas en su inmensa mayoría, por no decir en su totalidad son privadas, ello conlleva competencia, lucha de mercados y lucha entre los empresarios y sus empleados. Los unos tiran de la manta por un lado y los otros por el otro. De veras no es fácil gestionar todos esos intereses desencontrados. En la Tierra se trabaja por dinero, contrariamente a Marte. Y sin embargo los marcianos vivimos mejor que los terrícolas.
¡Imposible¡ Pues, claro que no.
Es "simply" el dinero dado a cambio de una actividad laboral, en muchos casos, no es suficiente para que los terrícolas tengan acceso a todas las actividades o bienes materiales permitiéndoles realizarse y ser más felices. La Tierra es, sin duda, el planeta por excelencia de la desigualdad. La desigualdad a todos los niveles: económico, racial, social, cultural, sexual, etc.
En Marte, no tenemos dinero, no existe y sin embargo funcionamos. Todas las empresas pertenecen al estado, este ultimo a cambio de nuestro trabajo nos ofrece, al ser de su propiedad, todos los bienes existentes en Marte y al fin y al cabo quien es el estado sino la suma de todos los ciudadanos, y digo bien "todos" los ciudadanos. Desde la comida, la ropa, las instalaciones deportivas, las naves espaciales, la vivienda, el combustible, la educación. Todo, todo, absolutamente todo. Podemos disfrutar todos, sin más, de toda la riqueza marciana. El sistema no solo crea un clima de igualdad y de seguridad ciudadana, sino ofrece también la posibilidad, a la hora de elegir una profesión de tener por único criterio la inclinación personal hacia una determinada actividad, sin tener en cuenta parámetros como son la remuneración o el valor social concedido a tal u tal oficio. La jubilación no existe, cada uno empieza a trabajar cuando se siente apto para ello y deja, no la vida activa, sino la vida laboral cuando le apetece; la edad no es un criterio. Los descansos y vacaciones se toman a voluntad. ¿Abusos? Pues no, sencillamente porque la profesión ha sido elegida en función de un interés, de una pasión y el trabajo nos realiza, nos hace felices. En la tierra desde ese día bíblico en el que Adán y Eva fueron expulsados del paraíso el trabajo callo a la humanidad como un castigo. Una suerte que en Marte, ningún dios haya expulsado del paraíso a Adanson y Evaninova. En el planeta azul la divina condena lleva milenios funcionando. Los cepos limitadores puestos en la mente de los individuos son mantenidos a golpe de sermón dominical, el trabajo redentor (esta palabra encierra el secreto de la filosofía cristiana del trabajo. Esta claro, para redimir hay que sufrir). Llevan unos cuantos milenios de trabajo redentor, pero parece ser que ese Dios de perdón, no ha perdonado nada. ¿Cuántos milenios les quedaran aun de castigo?
El trabajo, según el enfoque cristiano no esta hecho para que el individuo se realice, sino para que se joda, esa es la tarifa plana para una mayoría de individuos. Algunos si, lograron y logran escapar a su tiranía: se llaman artistas, empresarios, deportistas, inconformistas y todos aquellos que se realizan en su labor). La religión, insidiosa, impregna toda la sociedad con sus normas tan rígidas como los barrotes de una cárcel.
Marte: una sociedad de abundancia funcionando sin dinero. Una sociedad sin religión en la que la palabra libertad, tiene sentido. Una sociedad en la que el individuo se realiza.
El trabajo no solo puede ser, sino debería ser, una tarea que nos apasione, nos haga crecer, nos haga sentir bien. Quizás un día la sociedad terrestre cambie y pueda sanear, de manera general, la relación individuo-trabajo.
Yo, marciano aventurero, trabajo ahora en la tierra a cambio de un sueldo. Una suerte, pues viviendo en mi nave espacial no tengo que pagar un alquiler, sino me tendría que hacer, con frecuencia, la inquietante pregunta:
- - ¿Qué ocio, que capricho sacrifico en el altar de las frustraciones para llegar a fin de mes?
El sueldo es un gota a gota alimentando mi cuenta bancaria, con moderación, no vaya ha ser que se ahogue, los días de vacaciones o de descanso limitados. ¡Joder¡ Nunca mi cerebro había echado tantas cuentas.
Me encuentro en la "banda ancha" de la sociedad, quiero decir la clase media, la que paga los impuestos al contado pero tiene que comprar a plazos.
El planeta Tierra, en su total dualidad, es el planeta de las limitaciones y al mismo tiempo el de todas las oportunidades.
¿Mi trabajo? Os hablare otro día de el.
Además de los discretos reflejos verdosos en mi piel, he notado algunas diferencias entre los terrícolas y yo. No conozco ese mundo de sentimientos envolviendo sus razonamientos. Mi mente no esta sometida a las fluctuaciones del corazón; escapa a esa ley. No veo las cosas o los seres con las gafas de la simpatía, la antipatía, el amor, o la repulsión. Mi percepción del mundo es meramente racional. Creo que me gustaría "sentir"; pero aun no puedo, mi mente tan solo recopila observaciones e información.
Por el momento vivo en directo el comportamiento del Babon.
A su madre, una mujer de gran corazón, la trae por la calle de la amargura. Tiene todo lo que pide: las deportivas más modernas, polos luciendo el emblema de prestigiosas marcas, el chándal más caro. El, a cambio, por único agradecimiento le "regala" unos insultos, que ni siquiera el mas bruto carretero hubiese osado formular a una madre.
Los robos son cada vez mas frecuentes. La mujer desesperada, no comprendiendo el comportamiento de su hijo pregunta:
- - ¿Qué necesidad tienes de robar? Si te damos todos los caprichos.
Todos los caprichos del Babon son, en efecto satisfechos, sino por las buenas, por las malas. A un "no" de sus padres, responde pataleando el teléfono, rompiendo a patadas las puertas, tirando los platos contra las paredes, o peor aun, contra los cristales. El conjunto acompañado de gritos rabiosos e insultos mas violentos los unos que los otros. Los padres resignados y callados esperan a que el ataque pase.
La madre a cambio de desprecios e insultos, sigue dándole todo su cariño.
- - Es mi hijo, lo he criado. Lo quiero.
He aprendido que en el planeta tierra algunos padres sufren en su vida cotidiana la tiranía de algún sinvergüenza indigno de llevar el titulo de "hijo".
Algunas novedades comportamentales del Babon me sorprendieron, así como a todos los compañeros del barrio. Su risa gana en estupidez, su vocabulario encoge, como una prenda lavada con agua demasiado caliente. Se pasa el día imitando con la boca el ruido de los pedos, en realidad, se le da mucho mejor que hablar.
Esta tarde Tayik con cara muy enfadada, me dijo:
- - Espérame aquí. Tengo un asunto por resolver con "el pedo".
Desde las demostraciones de pedorreo bucal a Babon le pusimos como apodo "el pedo".
Tayik, llamo a la puerta de la casa "del pedo".
- - ¿Quién es?
Pregunto la voz de la madre.
- -Tayik. Que baje Babon.
Al oírlo el cuerpo "del pedo" expreso su miedo a través de una diarrea: corrió al cuarto de baño, pero la mierda fue mas rápida que el y se cago encima.
Mientras se limpiaba el culo y cambiaba de calzoncillos. Su madre daba la cara por el y hablaba con Tayik para convencerlo de no administrar una paliza a su hijo.
En la Tierra las cosas y la gente no son siempre lo que parecen.
Yo sigo adelante con mi aprendizaje terrestre añadiendo a mi "haber" mas juegos. Uno de ellos: montar en bicicleta (en Marte tenemos patinetes y skates volantes). La bici me parece de lo más divertido o mejor dicho una manera muy divertida de hacer deporte.
Con la bici bajaba por la escalera del parque, cuando en un momento de descuido atropelle a Canarda. Furiosa me amenazo.
- - Me vengare. ¡Como te atreves! ¡Sinvergüenza! ¡Hacerme esto a mí! La Bruja más bruja de entre todas las brujas. Yo la mas hábil para practicar la magia negra y echar maleficios. Yo la más mentirosa y asquerosa. Yo, a quien en mi adolescencia el mismísimo Lucifer me tiro los tejos.
(Puestos a decirlo todo, aquella noche Lucifer estaba borracho, tan borracho como una cuba e era incapaz de distinguir su mano izquierda de la derecha)
Daba lengüetazos, como si lamiera el aire, quizás buscara la manera de reponer aliento.
- - Ya veras joven impertinente. Insolente. ¡Ya veras!
Hoy en día, hacer la puñeta es un trabajo no remunerado. Se hace, por tradición, por amor al arte, en una palabra: benevolado. Las brujas solían ganarse la vida trabajando en TVbrujilandia - cuyo director era Desús Migas. Animaban algunos programas del corazón, presentaban concursos tipo la "ruleta de las groserías", incluso, con un fair-play nulo, por supuesto, se improvisaban comentaristas deportivas.
Canarda aprovechando el informe semanal hablo con Desús Migas y las demás brujas.
- - Os lo aseguro hermanas, un joven insolente se atreve a criticarnos. A nosotras las mas pirulas, las mas veteranas, las mas mediáticas de todas la brujas. Démosle un escarmiento y se entere, ese rebelde, de que nosotras somos INTOCABLES. Las más perfectas después de Lucifer. El no va más en el mundo del brujerio y de la televisión.
Desús Migas dio el visto bueno.
- - ¡A por el¡ Y demostradme, brujas entre las brujas vuestro poderío.
Este último estaba encantado de quitárselas de encima. Pensaba:
- - Mientras le están haciendo la puñeta; a mi no me dan la tabarra para que les suba el sueldo, les de una nueva emisión en TVbrujilandia, un papel en la nueva serie "Mas bruja que yo, te mueres", se quejen, cada dos por tres, que si el portero no las saluda - ¡A unas divas como ellas! ¡Imagínese! Una herejía - que si fulano no las mira, que si están envejeciendo y necesitan "una restauración de la fachada" porque no se que.... ¡La Os...! ¡Que chollo! Ese chico es un regalo del Señor (de las tinieblas) claro.
Desús Migas rebosaba felicidad.
Ajeno, a la conspiración brujera, vivo tranquilo descubriendo nuevas facetas de la vida terrestre. En casa de Tayik, propuse de cambiar el lacónico "W.C.", indicando el baño por algo más divertido. Confeccione un cartel donde ponía "PIS-PAS".
Quedaba muy bien y era, además de divertido, original.
Canarda cada día más "rebotada" y rabiosa, montaba en su fiebrosa mente mil estrategias para perjudicarme de una manera u otra.
Cegada por la ira, llego a robar a una de sus cofrades, mientras dormía, su media pata de palo. Con ella fabrico una turbo para añadir a su escoba y poder alcanzar mayor velocidad. Su sueño más loco, atropellarme. Quería atropellarme a toda costa. El problema es que sin turbo o con turbo, yo sigo siendo mas rápido.
En su demencia, altero los productos alimenticios, la coca-cola dejo de saber a coca-cola. La tónica sabía a gaseosa con una pizca de limón. Los yogures andaban con el "raro" subido. La carne tenía la característica dureza de la suela de un zapato. Los precios padecían asombrosas fluctuaciones, mi ordenador, sufría alteraciones, como si hubiese sido sometido a algún ceremonial vudu. Seguramente una figura de trapo en forma de PC estaba pinchada por los cuatro laterales con los alfileres del maleficio. Todo son trabas.
La conspiración, lejos de perjudicarme contribuye a que, de semana en semana, desarrolle nuevos potenciales, nuevas ideas. Una nueva actitud ante la vida.
Canarda cada día más desesperada, más refunfuñona, desarrolla, ella, visiblemente, más frustración.
El fatídico encuentro tuvo lugar en el Mega-Mercado. Estaba comprando las provisiones para la semana. Canarda me vio entrar y perdiendo toda prudencia se lanzo en mi persecución. Utilice el carro de la compra como un patinete. La bruja me perseguía, montada en la turbo escoba por los pasillos del Mega-Mercado. Me estaba alcanzando. Entonces tuve una idea genial. Me detuve ante los congeladores, desenchufe uno de ellos y justo cuando la bruja me embestía, como un toro furioso, salte a un lado, el palo de la escoba se clavo en el enchufe. Una descarga de muerte. Un aullido aterrador. Aquello fue como un relámpago. Canarda, tan negra como la escoba parecía una estatua calcinada. No murió. Tardo en recuperarse. Pero, no murió.
Sus hermanas comentan, que en su estado semi-comatico, repetía una y otra vez un inteligible nombre.
La descarga eléctrica dejo secuelas en su estado mental, ya de por si muy tocado.
Soy su obsesión. ¿No se si sentirme alagado?
Estaba muy centrado en la pantalla del ordenador de mi nave, cuando de repente, mis antenas se pusieron en alerta, levante la vista y por una de las ventanillas, la cara, enmarcada por el pelo color "cerdas de escoba" apareció.
Me sobresalte.
- - Un extraterrestre. ¡Es un extraterrestre!
Gritaba la bruja.
Sin pensarlo gire la llave láser, un silbido se dejo oír. La nave se fue elevando, muy despacio, la vegetación circunferente me impedía despegar a toda pastilla. Canarda cayó al suelo, piernas levantadas, gritaba como una posesa:
- - ¡No te vas a escapar!.......... (siguieron una serie de insultos).
Saltó encima de la escoba turbo y se lanzo en mi persecución.
- - Jo....No me suelta la chancla. ¡Que tarada! ¡Que empanada mental tiene la cabrona encima del cuerpo.
Al acercarse demasiado fue aspirada por uno de los motores de la nave, su pelo enmarañado en las hélices posteriores de despegue la hizo girar como un ventilador acelerado, antes de "escupirla" a ella por un lado y a la escoba por otro.
Contemple la caída "en picado libre" y los inútiles intentos hechos por Canarda en vista de poder utilizar sus sayas como paracaídas.
- - ¡Menudo castañazo se va ha pegar!
Camino de Marte. Adiós a la tierra el Planeta azul.
¿El fin de la historia?
Hubiese podido ser, pero cambie de opinión.
Como no suelo dejar cabos sueltos, decidí poner otra vez, rumbo a la tierra para rematar el caso "bruja pirula".
La pirula, se repone lentamente de su caída.
Su hermano, el también mediático Pomodoro (así bautizado por el publico forofo de la estrella del "tomate". Una emisión tomatera en la que Pomodoro suelta de su lengua viperina todo el veneno de su insana mente) vino a visitarla acompañado por su mascota un mono al que llamaba afectuosamente "Pablito pollita de palo".
Pomodoro era la encarnación de la hipocresía y la falsedad. Una cara redonda en la que una sonrisa estupida, pretendía esconder la maldad del personaje.
La tertulia se prolongo hasta entrada la madrugada. Una estrategia fue elaborada para neutralizarme.
En mi inocencia, tuve la imprudencia de preguntar por que Pomodoro llamaba a su mascota "Pablito pollita de palo".
El nubarrón brujero se cerraba como una garra sobre mí. Falsos rumores circularon. Pomodoro estaba en su salsa y tuvo la genial idea de utilizar a Babon como un loro en cuya boca poner sus maléficas mentiras.
Fue entonces cuando deje caer un ojo más observador a TVbrujilandia. A sus personajes: los profesionales: artistas, cómicos, músicos, cantantes, presentadores o periodistas. Los entrevistados: algunas celebridades y otros, tan a la altura, o mejor dicho con las mismas bajezas que sus entrevistadores, hacían las delicias salseras del Pomodoro y similares.
¿Información? ¿Distracción? Me pregunte en que categoría clasificar "La salsa del Pomodoro", quizás en el apartado de las malas lenguas estilizadas por algunos años de facultad y otorgándose el derecho de basar la presunta "información", no sobre hechos, sino sobre suposiciones.
"Hemos visto a Fulanito de Tal saliendo esta madrugada de la casa de Manganita de Cual. Se puede suponer..."
Sencillamente se trata de las tan temidas cotillas y malas lenguas de los pueblos de antaño llevadas a los platos de TVbrujilandia.
La TV con su run-run y la vida sigue. Los chicos del barrio hemos organizado una excursión.
Los aviones terrícolas no pueden competir con las naves marcianas, sin embargo, si alcanzan velocidades de 3000km/h. En unas cuantas horas estaremos en el Tíbet. Allí, después de una caminata por las nieves eternas, pasaremos la noche en un refugio panorámico. Fue una experiencia mágica, con el toque cómico a cuenta de Babon. A la hora de acostarnos "el pedo" se vistió con ropa deportiva de jugador de baloncesto.
Tayik, me susurro.
- - El único deporte practicado por "el pedo" es le de sueño libre, por eso se viste de atleta para dormir.
De camino al avión, encontré en la nieve una rosa de intenso azul. Se la enseñe a Tayik.
- - ¡Caspitas! Una rosa mágica. La leyenda cuenta que es un poderoso talismán protector. Quédatela, nunca se sabe.
La rosa azul viajo en mi mochila.
Canarda se quedo completamente tocada del ala. Hasta sus hermanas admiten la precariedad de su salud mental. En su afán de perjudicarme (la cabrona ha olvidado que soy un extraterrestre, pero de mi no se ha olvidado para nada), las difamaciones de Babon no le bastan. Necesita más. Entonces recordó una de las funciones básicas de las brujas pirulas: malmeter a la gente. Se dedico pues a ello con mucho esmero, conciencia y profesionalidad.
Mi indiferencia la desespera. Da zumbidos por el aire, como una avispa buscando una piel (la mía por supuesto) para clavar su aguijón, soltar su veneno y disfrutar de una efímera y ficticia victoria. Los piojos de su cabeza, asustados por el estado de alteración permanente, optaron por una prudente emigración hacia la cabeza de sus hermanas.
Su delirio demencial esta en el zenit. Cada vez que encuentra una nueva manera de perjudicarme, su cuerpo experimenta orgasmos nerviosos.
No soporta, no acepta mi saber.
- Es un cero, una nulidad, un inculto, un mentiroso, un maleducado - grita como una posesa - hay que hundir a ese orgulloso.
A mi personalmente me encanta ser comparado a un cero. Al fin y al cabo, es el numero genial por excelencia, el que permite efectuar operaciones, impensables sin el. Los números árabes destronaron a los romanos, ofreciendo a la humanidad el: CERO y con el la llave de las matemáticas.
¡Que guay, ser un cero!
Alexys Fernandez Artos




